El traje es un vestuario “formal”, con sus diferentes grados, y se debería –siempre- acompañar por un complemento de estas características. Que bien puede ser la estándar o la de lazo.
Cuanto más serio fuera éste, más acusado (y desatinado) sería el efecto de no usarla. Por este mismo motivo en los trajes muy sport y para las ocasiones más relajadas no siempre desentonará. Más en el caso de los modelos de traje cruzados o de tres piezas, me parece de estrépito.

Excepciones como con el uso de un traje y una camisa casual para una oportunidad muy relajada, podría atenuar este traspié. Incluso en el puntual caso como el de esta imagen de la derecha me parece -sencillamente- sublime.
En los conjuntos de chaqueta pantalón, por supuesto, se puede (y debe) prescindir de este complemento formal para el cuello. Quizá otros como los pañuelos Ascot, fulares, etc. o ninguno, se correspondan más por ser de inferior sobriedad.
En el caso particular que este artículo motiva me da la impresión de un conjunto inacabado o iniciado a desvestir.
Si se porta un traje no deberíamos olvidarnos de la corbata y si no se quiere utilizar ésta, mejor dejarlo descansar y optar por otro conjunto. Que necesidad hay. A pesar de esto es un “look” usado -en reiteradas ocasiones- por caballeros de reconocido buen gusto como; el gran Tom Ford, George Clooney, Johannes Huelb, Daniel Craig o el mismo Ryan Rosling.
Para terminar dos apuntes: primero lo que no tiene ningún pase es ya dejar el botón superior abotonado. Y por último, si hacemos caso al sociólogo Acer Diecs cuando afirma que “la corbata puede reflejar de forma bastante precisa la personalidad del que la porta ” el no llevarla -en estos- casos, también.
Muchas gracias y buena suerte,









